A 36 años del crimen de María Soledad Morales, desde la Red de Infancias Robadas mantenemos viva la memoria y acompañamos el reclamo de su familia por verdad y justicia. Su historia marcó profundamente a nuestra sociedad y puso en evidencia las consecuencias que pueden tener el poder, los privilegios y la impunidad cuando se interpone frente al derecho de las víctimas y sus familias a obtener respuestas.
María Soledad tenía apenas 17 años cuando fue asesinada en Catamarca. Su crimen trascendió las fronteras de la provincia y generó una movilización social sin precedentes. Las Marchas del Silencio se convirtieron en un símbolo de resistencia ciudadana frente al encubrimiento y en una expresión colectiva que reclamaba que la justicia pudiera actuar sin condicionamientos.
Desde la Red de Infancias Robadas creemos que recordar estos casos es también una forma de construir memoria y de exigir que ninguna víctima sea olvidada. Detrás de cada historia hay una vida, una familia y una comunidad que merecen verdad, justicia y reparación.
A 36 años, el reclamo continúa. Porque el paso del tiempo no borra las preguntas ni apaga la memoria. Porque hablar de María Soledad es también hablar de todas las infancias y adolescencias cuyos derechos fueron vulnerados y de la responsabilidad que tenemos como sociedad de seguir reclamando justicia.

